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Un curso más se asoma nuestro querido periódico escolar a los hogares de las familias que confían en nuestro trabajo.
Al mismo tiempo que este “Mocán” ha evolucionado, lo ha hecho nuestro colectivo de Escuelas Unitarias. Cuando comenzamos la publicación, en
noviembre de 2001, estábamos inmersos en plena lucha por sobrevivir y por definir exactamente cuál era nuestro camino. No existía entonces como ahora el convencimiento de las bondades que nuestro modelo aporta, no estaban por lo menos tan explicitas como ahora, aunque continuamente las nuevas generaciones de maestros deben ir bebiendo del limpio pasado de este modelo para no convertir la Escuela Unitaria en un tipo de centros iguales a los demás, sencillamente porque no lo son, son diferentes.


Incluso tenemos reconocida esa diferencia en el Acuerdo firmado el 24 de junio de 2014 y en la posterior Resolución emitida en base al Acuerdo por la propia Consejería:
(http://www.gobiernodecanarias.org/opencmsweb/export/sites/educacion/web/_g
alerias/descargas/normativa-internas/Resolucion_Unitarias_2015.pdf).
Características como considerar los grupos multigrado como una oportunidad
más que como un hándicap para un correcto tratamiento de la diversidad,
que se fundamenta en estudios de reconocidos pedagogos de prestigio como D.
Antonio Bustos Jiménez o el propio Francesco Tonnuci, Escuelas de puertas
abiertas al medio, tanto natural como social y cultural, escuelas con vocación de
asociarse y compartir objetivos,… no deben ser postergadas por un tratamiento
más estandarizado de la enseñanza, no explotando nuestros puntos fuertes y
abandonando lo que generaciones anteriores de maestros han conseguido. Hay
que aprovechar el espaldarazo que supone el que nuestras escuelas tengan un
artículo, el 56, exclusivamente dedicado a ellas, en la Ley Canaria de Educación.
Seguimos sin tener una normativa específica que es urgente que trate,
en consonancia al Acuerdo firmado, nuestras especificidades, pudiendo, por
ejemplo, contar con servicios como comedor, atención temprana y transporte,
conseguir estabilidad en las plantillas, formación para el profesorado en metodología
de trabajo multigrado, disminuir la carga burocrática, autorizaciones de
grupo después del periodo de matrícula y no antes, etc . Esa línea debe seguir
siendo trabajada y para ello tienen las nuevas generaciones de maestros y
maestras que acceden a este modelo beber de las fuentes, de los orígenes, pero
no para anclarse al pasado sino para saber evolucionar con los tiempos, sin
abandonar nuestras raíces, porque en ese caso estaremos perdidos.
Hoy como antaño la clave está en la información y en el compartir, en
preocuparse de indagar por la línea de trabajo que se sigue en otras Escuelas
Unitarias, darse cuenta que hay que afrontar una forma de docencia específica,
que hay que trabajar colectivamente por unificar y marcar el camino que solidaria
y democráticamente, con participación y debate, debemos y podemos conseguir.
El camino está marcado por generaciones anteriores, afrontemos seguir en
el mismo, aportando nuestra visión y avanzando en solidaridad y cooperación.
Hoy como cuando nació este Mocán, nada está hecho, todo está por
descubrir y mejorar, pero no desechemos el trabajo de anteriores generaciones
de maestros y maestras, padres y madres, corporaciones locales, que con su
compromiso han hecho de nuestro modelo lo que es hoy: un modelo respetado
y de prestigio.
¡Sigamos avanzando!

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