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NUESTRO MONTE EN OTOÑO

Laurisilva-091112-100Dentro de las actividades de otoño y el acercamiento a la naturaleza que caracteriza a nuestro colectivo, el pasado nueve de noviembre las escuelas del CER Fuencaliente-Mazo hicimos una salida para visitar una finca en una zona de monteverde, en el barrio de La Rosa.

La isla de La Palma, la “Isla Verde”, con una geografía singular e irrepetible y que  guarda un inmenso recurso en sus montes, mereció el reconocimiento como Reserva de la Biosfera por la UNESCO hace ya diez años. El 6 de noviembre de 2002, la Unesco decidió ampliar la reserva a toda la isla, ya que desde 1983 era reserva de la Biosfera la zona del Canal y Los Tiles en el norte de La Palma. Dentro del nivel de protección que supone ser Reserva de la Biosfera se encuentran las zonas de monteverde, muy próximas al entorno que rodea nuestras escuelas unitarias, y que son características de las vertientes montañosas orientadas a los alisios.
Estas zonas han tenido una intensa utilización forestal desde la época de la conquista, creando una gran vinculación entre la población local y el uso intensivo del monte, que con el paso de los años, el cambio en las costumbres y las nuevas necesidades de la población, ha ido decayendo, siendo hoy este aprovechamiento
tradicional algo residual.
Sin embargo, el actual desarrollo turístico comienza a dar un nuevo uso a este tipo
de terreno por su importante papel paisajístico y medioambiental, principalmente de tipo recreativo, para actividades de ocio y el senderismo.
Dentro de las actividades de otoño y el acercamiento a la naturaleza que caracteriza a nuestro colectivo, el pasado nueve de noviembre las escuelas del CER Fuencaliente- Mazo hicimos una salida para visitar la finca de D. Julio Leal, al cual agradecemos mucho su generosa invitación, en el barrio de La Rosa, en una zona de monteverde aproximadamente a unos 700 metros de altitud, en el paraje conocido como la Piedra Alta.
Ya en la finca, divididos en dos grupos dirigidos uno por el maestro Berto y el otro por dueño de la propiedad, más de cien alumnos, maestros-as, muchos padres y madres y algunos abuelos, disfrutamos del buen tiempo y del magnífico paisaje del lugar. En este recorrido por el interior de la parcela pudimos ver y etiquetar, con unas tablillas preparadas al efecto, muchos de los árboles propios de la zona como palo blanco, barbusano, viñátigo, laurel, faya, etc., frutales como manzaneros, castañeros, perales, guinderos, cirueleros, entre otros; lo que resultó una experiencia muy positiva tanto para niños como para adultos.
A la vuelta nos dirigimos a la Montaña de la Breña, donde algunos padres y madres se habían quedado preparando el almuerzo del que enseguida dimos cuenta y luego volvimos a casa con el convencimiento de haber realizado una actividad de un gran valor educativo.

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