Autoría: Antonio Rodríguez Cerezo
Director del Centro de Prevención de la Drogodependencia de S/C Palma.

Las mentiras del alcohol
“En la actualidad existen una serie de mitos que nada tienen que ver con la realidad”

Dicen que fue el azar o la fortuna la que puso a esta sustancia en nuestro camino. El olvido de miel en una vasija hizo que fermentara por pura casualidad dando ugar hace ya muchísimos años a las primeras referencias que tenemos sobre el alcohol (hidromiel).
Desde entonces, muchas han sido las atribuciones que se le ha concedido a esta  sustancia a lo largo del tiempo. Civilizaciones como la egipcia, griega y romana pensaron que el alcohol y sus efectos poseían dones divinos, de ahí, la veneración que a sus dioses Osiris, Dionisio y Baco se les rindió. Durante la Edad Media el alcohol penetró prácticamente en todas las actividades del hombre: bodas, funerales, nacimientos, coronaciones de reyes, firmas de tratados, llegando incluso la Iglesia, a través de sus monasterios, a realizar experimentos con la idea de encontrar esencias mágicas (elixires) con fines curativos.
Poco o mucho ha cambiado desde entonces, ya que, si bien es cierto que el alcohol no tiene ninguna utilidad terapéutica, 7000 años después, sigue formando parte de nuestra vida social y cultural.
El hecho de que España sea un país de amplia tradición vitivinícola ha llevado a que el alcohol esté presente en todas nuestras costumbres, ritos y tradiciones creando
alrededor de la misma una serie de ideas falsas que, fundadas algunas veces en mínimas e inconsistentes bases científicas y otras en tradiciones sin fundamento se han ido transmitiendo de generación en generación creando en la actualidad una serie de mitos que nada tiene que ver con la realidad.
Quizás, de entre ellas, la que más arraigo tiene en que el alcohol combate el frío.El alcohol al ser un vasodilatador produce una dilatación de los vasos sanguíneos situados debajo de la piel produciendo una sensación de calor. En realidad sucede todo lo contrario,pues se pierde mucho calor a través de la piel y el interior del cuerpo se enfría todavía más. Por lo tanto, el único remedio hasta ahora conocido para combatir el frío es utilizar ropa de Abrigo.
Otro mito muy extendido es el considerar al alcohol como alimento. Quien no recuerda Las yemas con vino que nos daban nuestras madres o abuelas, creyendo realmente, que nos aportaba algún beneficio alimenticio. En realidad, aunque las bebidas alcohólicas producen calorías, éstas se queman inmediatamente, no se almacenan, y por lo tanto no son válidas como soporte energético.
Además hacen disminuir la reserva de glucosa produciendo la aparición de fatiga. Tomar un café o darse una ducha fría para que se baje la borrachera es otra creencia falsa que hoy endía se sigue poniendo en práctica. El alcohol ingerido requiere de un tiempo para ser metabolizado por el hígado en un 90% aproximadamente. El café lo único que hace en mantener a la persona despierta, pero igualmente intoxicada o borracha. Las duchas de agua fría lo que pueden provocar es una congestión. Por tanto, nada te puede poner sobrio más que el tiempo.
Como otro mito en el considerar que el consumo de alcohol nos permite entablar relaciones, estar alegres y estimulados. A diferencia de lo que se cree, el alcohol no
estimula; si bien es cierto, que las primera copas producen euforia, simpatía, facilidad de palabra, espontaneidad,… De estos efectos, pasamos a los reales: abatimiento, confusión mental, somnolencia, disminución de reflejos, conductas antisociales y pérdida de conciencia que definen el efecto real depresor del alcohol.
A todos estos mitos tendríamos que añadir que tampoco estimula el apetito, ni es bueno para el corazón (salvo la copita de vino comiendo), ni es un excitante sexual.
No todo lo que se dice es real.
¡Seamos críticos!
Antonio Rodríguez Cerezo
Director del Centro de Prevención de
la Drogodependencia de S/C Palma.

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