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Autoría: Luis González(exalumno del CEIP La Sabina)

Todo comienza el día 14 de septiembre, por la mañana cuando bajé a la parada para coger la guagua que a partir de ese día me llevaría al instituto. Allí fueron llegando los demás compañeros que volvían como otro año al instituto y que la mayoría fueron estudiantes de este colegio .Al momento llegaron María y Jéssica ya estábamos los tres nuevos, por así decirlo, que íbamos este curso a secundaria .
Llega la guagua y nosotros nerviosos esperamos a ser los últimos en subir, el pasillo nos parecía interminable hasta encontrar un sitio donde sentarte, había muchas caras nuevas y te sientes como que no encajas en ese sitio. En ese momento se abren las puertas de la guagua, ya habíamos llegado al instituto, nos bajamos y toda la gente se dirige hacia un mismo sitio y nosotros no íbamos a ser diferentes.
Entramos al instituto y cada uno se va con un grupo de amigos que conoce, pues María y Jéssica se van con el hermano y la prima de Jéssica, yo todavía seguía asimilando todo hasta el momento.
En esto pasa un amigo y me voy con él, fuimos a unas escaleras delante de secretaria donde había mas amigos, la cosa empezaba a gustarme, ellos me explicaron lo que haríamos después cuando saliese el  grupo directivo, que son los que te dicen en que clase te toca: 1ºa, 1ºb o 1ºc.
A los cinco minutos toca una campana y todo el mundo como si fuéramos robots nos ponemos en fila por cursos. El primer curso que dijeron fue el nuestro 1ºE.S.O.
1ºA y decían los que le tocaban en esa clase y a los que iban nombrando tenían que dirigirse al salón de actos.
Pasa el A no nos nombran, decimos pues nos tocara en la B. Dicen la B y tampoco, ya sólo nos quedaba una clase la C. Dicen mi nombre y entro por esa puerta y me fui hacia el salón de actos. Mi sorpresa fue que en la misma clase que estaba yo, también estaba María , Jéssica y todos los demás compañeros de las otras Unitarias. En ese momento es cuando das un suspiro de alivio. Estábamos en el Salón de Actos y todos querían hablar, conocer gente y preguntar -¿en que clase estas?- ya os podéis imaginar el ruido que tendría que haber allí, eso parecía un gallinero. Los maestros entran por la puerta con sus carpetas enormes, la verdad no se porque las llevaban si ese día no iban a dar clase .
Total los maestros se hablan entre si y empiezan una charla sobre las cosas y las clases que íbamos a dar en el curso, te hablan de la responsabilidad y el comportamiento y que procuremos aprobar, que a la mayoría no nos conocían y justo en ese momento el maestro que está hablando sonríe con una cara sospechosa como diciendo a ti te conozco y te tengo “calao”.
Bueno desde allí comenzamos como si fuera una excursión al instituto y pasamos a un laboratorio y nos dicen: chicos aquí pueden hacer mezclas de componentes químicos, investigaciones…
Todos se empiezan a hacer ideas y a motivarte, cuando te dicen, pero todavía no podréis entrar hasta no llegar a 4º de la E.SO, y volvemos a lo mismo. Pasamos a la cafetería: dicen quien te va a atender y las reglas que tienes que seguir.
Desde ahí seguimos para el otro edificio donde esta nuestra clase, pasamos por un puente y llegamos dentro, nos sentamos y los maestros nos dejaron hablar un poco para conocernos y saber quienes van ser nuestros compañeros en este curso. Toca la campana y volvemos a casa.
Al día siguiente ya te sueltas un poco y hablas con la gente y tus compañeros mas cercanos, a la semana de clase ya conoces tu clase y algunos compañeros, a las tres semanas ya tienes amigos nuevos y al mes ya conoces a una parte del instituto.
Y el pasillo ya no es tan largo y tienes sitio propio en la guagua.
Y se preguntarán -¿Son difíciles las clases? Pues la gente dice que son muy difíciles, pero si vienes preparado y le haces caso a tu maestra te será mas fácil, porque si te calienta las orejas para que estudies es por algo y para que tus padres no te arresten la “play 2” dos semanas.
Os espero en el Instituto.
Luis González (exalumno del CEIP La Sabina)

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