Autoría: Dtora. Blanca Muñoz García.

CÓMO ALIMENTAR A NUESTROS HIJOS.

La evolución del hombre siempre ha ido ligada a la alimentación.

Así, el hombre prehistórico dependía de la caza y de la pesca para subsistir. Más tarde, los hábitos alimentarios pasaron a formar parte de la cultura popular, adaptándose el individuo a las condiciones ecológicas de su zona a la hora de adquirir hábitos de consumo.

Con el desarrollo actual, se ha ampliado la oferta alimentaria, siendo ésta más asequible y amplia, con lo cual se condiciona nuestra alimentación, incidiendo por lo tanto en nuestra SALUD ( hemos pasado de la desnutrición, frecuente en niños en épocas anteriores, a la sobrealimentación, que hace que aumente en la sociedad actual patologías como Diabetes tipo II o de la madurez, Hipertensión, Hiperlipemias y enfermedades cardiovasculares).

Durante la niñez se han de conseguir unos hábitos nutricionales óptimos para tener un crecimiento adecuado y evitar enfermedades relacionadas con la dieta. Existe un *Periodo de Lactancia exclusivamente, durante los 4-6 primeros meses

*Periodo Transicional: abarca el segundo semestre de la vida hasta cumplir el año. Se inicia la alimentación complementaria, introduciendo poco a poco alimentos distintos a la leche materna o de fórmula.

*Periodo de adulto modificado: abarca hasta los 7-8 años: el niño adopta progresivamente la alimentación del adulto.

Al cumplir el año de edad se va estructurando la dieta propia de cada niño. La actitud normal es la de descubrimiento y aceptación de los nuevos sabores. Hacia los 3 años, el niño tiene autonomía para acceder a casi todo, pero a la vez se vuelve más precavido. Quiere seguir descubriendo, pero también quiere elegir, lo que hace que de manera progresiva vaya estableciendo su propia alimentación.

Habitualmente no se tiene en cuenta que existe variabilidad individual en los requerimientos tanto energéticos como de cada uno de los nutrientes. Este hecho explica lo que se observa a veces en algunos niños que crecen y se desarrollan muy bien con escasas ingestiones alimenticias y otros en cambio, con un apetito voraz, tienen tasas de crecimiento, en peso y talla, completamente normales.

Se ha de permitir que el niño coma hasta satisfacer su apetito. Si el consumo parece más alto ó más bajo, se debe hacer un seguimiento de desarrollo ponderal, único indicador válido de la suficiencia o no de las calorías ingeridas.

DIETA EQUILIBRADA

Es aquella en la que están presentes todos los nutrientes necesarios, en cantidad apropiada para que el organismo pueda cubrir sus necesidades.

¿QUÉ DEBE CONTENER?

-LECHE Y DERIVADOS, para la prevención de la osteoporosis en la edad adulta.

-CARNE, PESCADO, HUEVOS Y LEGUMBRES:

Carnes y pescados magros mejor que grasos, evitando la grasa visible y la piel de las aves -Se aconseja el consumo de pescado frente al de carne, por su menor contenido graso y energético.

-Limitar el consumo de embutidos, ricos en grasas saturadas, colesterol y sal.

-Huevos no más de uno al día y tres a la semana.

-Aumentar el consumo de legumbres.

CEREALES: gofio, pan pasta. Altamente recomendable en la alimentación de los niños.

FRUTAS, VERDURAS Y HORTALIZAS:

-Incluir cada día frutas maduras ( 2-3 piezas) y verduras frescas.

Se aconseja lavar las verduras sin dejarlas en remojo, para evitar la difusión de nutrientes en el agua de lavado.

-La cocción se realizará con el mínimo de agua o bien al vapor, en el menor tiempo posible.

¿CÓMO DISTRIBUIRLA?

DESAYUNO

Es muy importante, pues nos permite reponer las reservas de energía tras 10-12 horas de ayuno y reposo. Si no se realiza adecuadamente, las reservas de glucosa pueden agotarse, produciéndose hipoglucemia a las 10-12 horas de la mañana y bajo rendimiento escolar. Se aconseja lácteos, cereales y fruta o zumos de fruta fresca. Es necesario dedicar al desayuno entre 15-20 minutos, por lo que hay que despertar al niño con suficiente tiempo, debiéndose acostar a una hora apropiada y dejando preparado todo su material escolar.

COMIDA O ALMUERZO

No debe ser demasiado copioso, pues la mayoría de los chicos están en otras

actividades extraescolares y les produciría sueño después de comer.

Debe contener:

-Arroz ó pasta ó legumbres ó papas ó verduras.

-Carne ó pescado ó huevo.

-Ensalada verde y/o fruta ó postre lácteo y/o pan.

MERIENDA

El adulto no necesita merienda, pero sí el niño y el adolescente.

Puede consistir en:

Pan con algún alimento energético (chocolate, dulce de membrillo, mantequilla o margarina vegetal, jamón) y si es posible, algún producto lácteo: leche, yoghurt, batido, queso.

CENA

Completa la merienda. Si han comido en el colegio, debe tenerse en cuenta lo que han comido para no caer en ningún extremo: demasiado ligera ó excesivamente copiosa.

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