Autoría: Luis Ángel Marín Ibáñez.

MANIFIESTO POR LA PAZ

Miradme.

Miradme como mira el silencio

en las noches de luna llena.

Mi canto que sea un himno

de un corazón abierto

con una inmensa bandera.

Voy a lanzar los versos

en un velero de luces

con cascabeles de acero.

 

Estoy harto de sentir

las pisadas de los tanques,

los fusiles endiablados,

y los morteros de sangre.

 

Cada día me pregunto

el por qué de esta locura,

que prende a los corazones

en una verde penumbra.

 

Qué gran negocio es la guerra,

la mentira de los ricos,

intentando hacernos ver,

que todo se arregla a tiros.

 

La vida es un carnaval

donde la muerte no importa,

ausente de sentimiento vagando

de sombra en sombra.

 

No sé cuándo llegará

el día en que los hombres,

arreglen sus discrepancias

solamente con palabras.

 

Ese día las montañas

tañiran campanas de gloria,

los arroyos declinarán

en un balandro de auroras.

 

Las praderas serán signos

volteando infinitos,

los mares relincharán

sonrisas de amor divino.

La brisa cantará salmos

bordados de oro y plata,

y en el cielo volaran

nubes de palomas blancas.

 

Más qué difícil resulta

que pueda brotar la Paz,

cuando unos tienen tanto,

y otros ni siquiera pan.

 

Luis Ángel Marín Ibáñez

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