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El curso se va acercando a su final. Un curso más. Podría parecer un curso más. Pero desde las Escuelas Unitarias, desde las Escuelas Pequeñas del campo canario ha sido un curso más de zozobra, de sobresalto, de cierta amargura y, en cierto modo, de una agridulce sensación de arropamiento que son los factores que han definido un año más el trabajo en nuestras escuelas.

La zozobra y el sobresalto, vienen desde una postura intransigente de la Administración Educativa Canaria más propia de la antigua administración del Estado, la del ordeno y mando, la del usted no sabe con quién está

hablando. Una Administración Autonómica que edulcora su política con Pactos por la Educación con rimbombantes proyectos que son, al fin, disfraces que vienen a ocultar una forma de gobernar autoritaria, nada dialogante, con una cierta perversión entre lo que te digo y ya verás lo que te hago.

A esta Administración le importa poco que los canarios del mundo rural, mundo rural del que muchos de ellos proceden, se vean en la tesitura de tener que mandar a sus hijos a la escuela fuera de su barrio. Les importa poco. Y cuando en el verano se dan una vueltecita por el pueblo, a pasar la fiesta y a darme un pequeño baño de egolatría demostrando a los vecinos “cuánto han progresado”, cuando no lo hacen en busca de algún voto intentan desde su “altura” convencemos de que no hay otra solución,  porque ya están ellos para velar por nosotros y por nuestra ignorancia.

Y a esos gobernantes que están hoy en el machito y “a lo mejor” pronto dejan de estarlo, les hemos dicho desde el campo, desde las Escuelas Pequeñas que no. Rotundamente no, a una política Cicatera, economicista, y que en el caso de la Viceconsejería de Educación adquiere, además, matices de venganza, que no se deduce otra cosa del empecinamiento de su titular contra la Escuela Unitaria.

De nada está valiendo la contestación que se produce desde las distintas comunidades escolares. No les sirve, tampoco, el informe Que, a petición de la propia Consejería de Educación, emite el Consejo Escolar de Canarias. Y no les sirve, porque nos les gusta, demostrando con ello, cuál es su talante real en estos tiempos en los que impera la democracia. Democracia, sí, pero la que ellos quieran.

En estos tiempos del consenso, de la opinión de las bases, la Consejería, que tantas veces acude al latiguillo de “previa consulta a la comunidad escolar” ha demostrado que en este caso se olvidó …

Se va un curso en el que hemos vivido en la incertidumbre.

Aquí hace falta que aparezca alguien que traiga la paz a nuestras pequeñas escuelas y que dejen de enviarnos a los “cabos primeros” de turno a fiscalizar, a amedrentar y a mantener sobre ascuas a quiénes, desde el campo, ya padecemos suficientes olvidos y abandonos. Aunque en los tiempos de la democracia, el poder, al fin, está en nuestro voto.

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